Cementerio de Monasterboice, Irlanda

 

Irlanda, la tierra celta; el verdor de sus tierras te acompañan allá donde mires, los castillos y los acantilados hacen que viajes en el tiempo.

 

Conocidísimo su trébol de tres hojas, símbolo del que están muy orgullosos pues se dice que San Patricio, santo patrón de Irlanda que lo utilizaba para explicar el significado de la Santa Trinidad.

Viajamos al condado de Louth para enseñaros una joya que de momento está permaneciendo inalterable al tiempo. Este conjunto monumental está constituido por las ruinas de dos iglesias y una torre circular, pero sin duda lo más significativo ( y lo que más nos gusta a nosotras) es su cementerio y el conjunto de cruces celtas que alberga en su interior.

Estas ahora ruinas, fueron fundadas a finales del siglo V por San Buithe para conseguir que se convirtiera en un importante centro religioso, y así fue hasta la construcción de la Abadía de Mellifont por los cistercienses en el siglo XII.

Su nombre lo toma gracias a su fundador, el nombre correcto es Mainistir Bhuithe “monasterio de Buithe” pero que con el tiempo ha ido derivando en el anglicismo Monasterboye o Monasterboice, como se le conoce en la actualidad.

De las ruinas poco podemos hablar, las iglesias se quemaron en el siglo XI quedando en un estado semi derruido. La torre redonda tienen aproximadamente 28 metros de altura y está en muy buenas condiciones teniendo en cuenta el tiempo transcurrido. En sus tiempos dicha torre fue utilizada como torre de vigilancia y también como refugio para los monjes ante los ataques vikingos.

El cementerio no dejaría de ser un pintoresco lugar de Irlanda sino es por sus cruces. Algunas de ellas están datadas en el siglo X y no poseen gran altura; sin embargo, hay una que se eleva por encima de las demás, tanto que mide cinco metro y medio, la cruz de Muiredach

Este símbolo es considerado la cruz celta más importante del país. Su nombre se debe a un abad del siglo X que se cree que debía ser el responsable del monasterio cuando fue mandada esculpir la cruz.

Es imponente verla de cerca, a pesar del tiempo transcurrido se sigue apreciando con claridad los mil detalle labrados en ella, todos ellos pertenecientes a pasajes bíblicos.

En la cara Este de la cruz están representados el pecado original, David venciendo a Goliat, Moisés golpeando una roca de la cual comienza a manar aguar, Caín terminando con la vida de su hermano Abel, la Adoración de los Reyes Magos, el Juicio Final y a San Antonio y San Pablo en su encuentro en el desierto.

Mirando hacia el Oeste aparecen otros grabados: Cristo dando las llaves a San Pedro, la crucifixión, cuando prenden a Cristo y Moisés rezando con Aarón Hur.

Acompañando a estas maravillas están las tumbas, discretos enterramientos que pasarían desapercibidos sino fuera porque entre ellos conviven dichas cruces.

Visitar Bhuithe es descubrir un mundo pedido del cristianismo irlandés y explorar los restos históricos de un lugar que actualmente irradia tranquilidad. Si alguna vez visitáis Irlanda no dejéis de ir a visitar una gran cruz celta que ha sobrevivido desde tiempos inmemoriales.

 

Clara Redondo