Rito funerario goldi

Misticismo y  presencia de  espíritus que guían el alma del difunto, forman parte de la tradición Goldi, un pueblo siberiano que hace del rito de la partida al más allá una ceremonia en la que el chamán es el guía en este paso fundamental, para que el alma del difunto llegue al otro paralelo.

Para esta tribu siberiana, el paso a la vida eterna está precedida por dos importantes rituales en los que las vestimentas, la comida y la presencia de la familia del fallecido son muy importantes

SENTIMIENTOS DE LOS GOLDI 

Los sentimientos respecto a los difuntos se pueden entender de dos maneras diferentes; por una parte, se les venera ,se les invita en los banquetes funerarios, se les considera con el tiempo ,como espíritus protectores de la familia y…por otra parte ,se les teme y se les observa por una posible vuelta al mundo de los vivos. Se teme a los que acaban de morir, pero se venera a los muertos antiguos, de los que se espera su protección.

Este temor a los muertos se debe al hecho de que, al principio, ningún difunto acepta su nuevo estado, no quiere renunciar a vivir y retorna junto a los suyos . El muerto reciente trata de llevarse con él a su familia y a sus amigos e incluso sus rebaños; desea continuar su existencia bruscamente interrumpida. Quiere “vivir entre los suyos”. Lo que se teme pues ,es una maldad del muerto. De ahí las precauciones que toman, para impedir que el muerto vuelva a la aldea.

PRECAUCIONES HACIA LOS FALLECIDOS

-Toman otro camino al volver del cementerio para desorientar al alma del fallecido.

-Se alejan rápidamente de la tumba y se apresuran a purificarse de regreso a sus casas

-Se destruyen en el cementerio todos los medios de transporte (trineos ,carretas ,etc )en los que haya sido llevado

-Se custodia durante varias noches el camino a la aldea y encienden hogueras .

Tales precauciones no impide que las almas de los muertos ronden sus casas durante varios días

RITO FUNERARIO 

El primer rito funerario llamado NIMGAN se celebra siete días después de la muerte.

El chamán se enfunda un atuendo especial y entra en la choza donde vivía el muerto mientras aporrea un tambor para buscar y capturar su alma, la cual introduce en una especie de almohadilla llamada ¨fanya¨. Una vez lo consigue, se celebra un banquete al que asisten todos los familiares y amigos del fallecido. El chamán ofrece aguardiente al muerto.

El segundo rito, llamado KAZATAURI es más complejo e importante.

Comienza con el mismo ritual de tocar el tambor, durante el cual, además, el chamán baila y relata las dificultades que se encontrará el muerto en el camino hacia el más allá. A éste le sucede otro banquete que suele acabar muy tarde y cuyas sobras son quemadas en una hoguera por el propio chamán.

Al caer la noche, depositan el fanya en una cama que las mujeres han instalado en la choza del difunto, lo tapan con una manta y el chamán duerme junto “Al alma del difunto”, no sin antes haber pedido a los asistentes que se vayan a reposar. Cuando amanece, se viste y despierta al muerto con su tambor, pasa el día, y, al atardecer, asiste a un nuevo banquete y vuelve a pasar la noche junto al fanya. Este proceso puede repetirse durante varios días, hasta que por fin un día el chamán comienza a cantar , a golpe de tambor y dirigiéndose al muerto, le advierte que para afrontar bien el viaje al otro mundo, ha de comer mucho y beber poco, pues a los borrachos les es más difícil completar este viaje con éxito.

Los preparativos para la partida del muerto al mas allá concluyen coincidiendo con la caída del sol, y entonces el chamán inicia otra serie de ritos que le garantizan poder acompañarlo hasta su destino. Vuelve a cantar y bailar en la choza, con la cara pintada, solicitando ayuda a los espíritus para tener un mejor viaje.

Acto seguido sale de la choza y se encarama hasta la copa de un árbol talado para tal efecto, y desde allí, bajo la sugestión se cree en la cima del mundo. Visiona, entre otras cosas el camino que les ha de llevar al mundo de los muertos.

Aunque la tradición es una constante demostración de poderes sobrenaturales por parte del chamán, la creencia funeraria es que no puede realizar tan increíble gesta sin la ayuda de los espíritus; recurre, en especial, a dos de ellos, sin los cuales no podrá regresar del mundo inferior: Butchu, una criatura emplumada con rostro humano y una sola pierna, y Koori, una especie de pájaro gigante sobre cuyo lomo realiza buena parte del viaje de regreso.

TRASLADO ESPIRITUAL 

Tras retomar las danzas en la choza hasta alcanzar un verdadero estado de agotamiento, se dispone a emprender el trayecto. Como se puede adivinar, este traslado es puramente espiritual y fruto de un trance, pero se dispone todo lo necesario como si se tratara de un desplazamiento real. El chamán se aposenta mirando al oeste en una tabla que representa un trineo siberiano, sobre la cual se colocan también una cesta de comida y el propio fayna con el alma del muerto.

VIAJE AL MÁS ALLÁ
Es posible seguir su ruta a través de las canciones que entona y de las palabras que cambia con su sirviente. Su sirviente o (lacayo)que le acompaña en el viaje, místicamente hablando, pues en realidad lo único que hace es traducir sus canciones delirantes e informar a los espectadores de cómo transcurre el mismo. Los espíritus le ayudan a atar perros al supuesto trineo, y así, ya está listo para la partida. El inicio se considera fácil, pero las dificultades y trabas se suceden según van acercándose a la tierra de los difuntos; ha de conducir la caravana al otro lado de un río y hallar restos de civilización humana que lo guíen hasta la aldea de los muertos, en la cual se adentra, una vez la encuentra, junto con el alma que transporta. Allí, los habitantes sin vida se reúnen y le preguntan tanto su nombre como el del recién llegado, aunque el chamán se cuida bien de no darles el suyo verdadero.
Su último cometido en la tierra de los muertos es el de localizar los espíritus de los parientes del finado para presentarles el alma del mismo, quedando un nuevo habitante de tan tétrica aldea.

RETORNO
Concluida su misión, reemprende rápidamente el retorno al mundo de los vivos, ayudado por Koori y Butchu. El chaman danza , grita y rueda por el suelo, inconsciente. Una vez lo alcanza, relata minuciosamente todos los pormenores sufridos y las impresiones que el muerto ha tenido durante el viaje hacia su nuevo hogar. Trae a cada uno de los presentes los saludos de sus ancestros
Y para poner fin de una vez a estas férreas obligaciones con la persona fallecida arroja el fayna vacío a las llamas del fuego.

Paloma Contreras